El aguará guazú se mantiene por lo general oculto durante el día; caza preferentemente en horario crepuscular, aunque está también activo de noche. Es omnívoro, y obtiene la mayor parte de sus calorías de frutos y raíces tiernas; sin embargo, son buenos cazadores. Acechan su presa —roedores pequeños, además de lagartos, ranas y aves— para matarla de improviso. Aunque pueden desarrollar buenas velocidades en carrera, normalmente no persiguen a la presa. Comen también huevos de aves y reptiles, y de ser necesario carroña.
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El aguará guazú ha generado, en la región del noreste argentino y el Paraguay, la creencia en el lobizón. Se trata ésta de un mito similar al del hombre lobo europeo, donde el séptimo hijo varón se transforma las noches de luna llena en una criatura mitad hombre, mitad lobo. Para los estudiosos del folclore sudamericano, la raíz de esta creencia deriva del aspecto de este cánido. |




